Todas las denuncias del movimiento estudiantil acerca de la Universidad de Puerto Rico (UPR) tienen un denominador común: que la administración de la UPR no responde a los mejores intereses de la comunidad universitaria y de su verdadero dueño, el Pueblo Trabajador.
¿Qué beneficio tiene para la comunidad universitaria el que dos centenares de aspirantes a zombies asesinos, pagados por el imperialismo estadounidense, practiquen la obediencia en nuestro Complejo Deportivo del recinto de Río Piedras? Ninguno.
Al contrario, tal como ha quedado evidenciado, este tipo de entrenamiento lo único que promueve es la deshumanización y el secuestro de las conciencias de nuestros jóvenes con tal de que puedan seguir órdenes macabras sin cuestionar. Este tipo de “filosofía” homogenizante y represiva en nada se asemeja a las aspiraciones de una Universidad que busca promover el humanismo, la diversidad y el libre intercambio de ideas.






Desde la aprobación de la Ley 7 el año pasado y el anuncio del despido masivo de miles de empleados públicos, el movimiento sindical ha amenazado con la convocatoria a una Huelga General. Esto ha suscitado un amplio debate sobre la huelga como instrumento de lucha y las posibilidades reales de que pueda convocarse. Atendamos algunas de las interrogantes que han surgido.

A comienzos de 2010 ¿dónde se encuentra el movimiento de resistencia a la política del gobierno de Fortuño? ¿En qué medida hemos logrado las organizaciones políticas y sindicales canalizar y nutrir la ola de indignación que esa política provocó desde el primer momento? 





